Principalmente el tratamiento desde temprana edad influye en la adaptabilidad frente a problemas que van surgiendo durante el crecimiento. En la primera visita, se valora y trata el efecto sobre el tejido de la vida intrauterina y las tensiones del parto.

Al final del embarazo el bebé no tiene mucho espacio y está muy replegado sobre sí mismo. En el parto las fuerzas de compresión a las que es sometido el bebé por el paso por el  canal del parto inician un proceso de despliegue y un lanzamiento en el inicio de los ritmos en el cuerpo (la compresión y la posterior liberación se asemeja a cuando en el agua comprimimos una esponja y la soltamos, rápidamente se llena, así en el cuerpo, todos los fluidos en el cuerpo reciben un “empuje” para el inicio de la vida).

La naturaleza y la capacidad de autorregulación del cuerpo hacen que éste se adapte rápidamente, lo que proporcionamos con el tratamiento osteopático, es que la adaptación ocurra antes, con menos tensión y menos compensaciones.

El motivo de consulta más frecuente en bebés es el «cólico del lactante» aunque hay otros motivos de consulta como plagiocefalia, tortícolis congénita, lloro inconsolable, insomnio, otitis, conjuntivitis de repetición… aunque por lo mencionado anteriormente decir que revisar a un bebé y equilibrar las tensiones iniciales hace a ese niño más adaptable respecto a las primeras «lesiones» del inicio de la vida.

  Como reflexión personal, decir que tratar al bebe es tratar a la familia, los padres vienen con sus miedos, dudas, inquietudes,… y en esto mis experiencia como madre de dos hijos y como profesional dedicada a familias me ha ayudado a poder guiar, dar información y animar a buscar recursos propios. Mi mensaje suele estar siempre dirigido hacia la pregunta, ¿ y tu que quieres para la familia que has formado?, ¿ cómo quieres que tu familia funcione?, ¿ realmente esa frase que te dices tiene que ver contigo, con lo que tu quieres?… preguntas dirigidas a encontrar los recursos propios y afianzarlos. Preguntas que vienen de nuestros introyectos ( lo que se nos ha dicho de pequeños y hemos aceptado como nuestro), de dudas entre lo que hemos vivido de pequeños y lo que hemos aprendido leyendo e informándonos para una mejor educación hacia nuestros hijos, nuestra exigencia, o simplemente que “la situación es desbordante para mi”. Así que sin fórmulas magistrales desde lo cotidiano y lo sencillo, desde lo que los padres traen en ese momento y que está grabado en el niño y desde los conocimientos técnicos que mi formación me ha brindado escucho, trato y aprendo de cada paciente y su historia.