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Archivos de Categoría: Opteopatía pediátrica

La Columna vertebral en el niño y el adolescente

Durante el crecimiento, las alteraciones más frecuentes de la columna, en niños sin otra patología, son: la escoliosis idiopática y la cifosis juvenil o cifosis de Schuermann.

La incidencia en la población de la cifosis de scheuermann es de un 0,4 a un 8,3 y de la escoliosis idiopática de un 2% aunque la incidencia varía según el criterio que se haya tomado. Ambas son alteraciones que ocurren durante el crecimiento y su causa es desconocida. Una observación del niño durante el crecimiento ayuda a la detección precoz de estas alteraciones.

La definición de cifosis juvenil es «cifosis en la que se incluyen 3 vértebras centrales adyacentes con disposición cuneiforme de 5º o más»-Sörenson, 1964. Es un aumento de la cifosis torácica (curvatura de la columna) con alteraciones radiológicas y cambio en la forma de las vértebras. En muchas ocasiones se detecta tarde en el crecimiento ya que pasa desapercibida como si fuera un decaimiento postural y en ocasiones no se trata de que el niño tenga mala postura sino que sus vértebras están cambiando en su forma, adoptando una forma de cuña y volviendo así a la columna rígida y difícil de cambiar. Habitualmente asociado a acortamiento de la musculatura de las piernas y a pectorales.

La escoliosis idiopática es más compleja, su definición es, según la SRS: «curva lateral de la columna de 10º o más con cierto grado de rotación en la vértebra apical». También es una alteración de la forma de la vértebra pero en este caso no sólo hay acuñamiento sino que hay una torsión provocando una alteración de la forma a lo largo de toda la columna.

La cifosis juvenil es mas frecuente en chicos y la escoliosis más frecuente en chicas aunque hay niños con escoliosis y niñas con cifosis.

Principalmente el problema de ambas alteraciones es que vemos al niño o adolescente en un momento en el tiempo, con una forma alterada de la columna y puede empeorar con el crecimiento, ya que no ha acabado su maduración, su columna todavía no es la definitiva. Muy diferente al tratamiento y valoración en un adulto.

El tratamiento de ambas deformidades tiene que ser un tratamiento muy específico para que pueda influir en la evolución, ya que el cuerpo está adoptando otro equilibrio y se trata de estabilizar la curva, mejorar la función muscular, la propiocepción,… Nosotros utilizamos el método BSPTS-Schroth, gimnasia específica en grupos reducidos en los que al niño/adolescente se le enseña sobre su alteración, a reconocer su cuerpo y lo que está pasando además de ejercicios para fortalecer y estabilizar la columna. En casos graves, en el momento del crecimiento rápido y  curvas más agresivas a veces es necesario el apoyo de la ortopedia (corsé).

La primera revisión de la columna puede ser en cualquier momento, a los 6-7 años y especialmente si hay antecedentes familiares es un buen momento para una primera valoración, pues hay un primer cambio hormonal. La valoración consiste en la realización de tests activos y pasivos para valorar la movilidad y forma de la columna así como la función muscular y posibles asimetrias. No es necesaria la realización de radiografías salvo que haya alguna asimetria importante. Normalmente de los 6 años a la preadolescencia es raro que la curva empeore pero una valoración a esa edad tiene cierto interés especialmente si hay antecedentes. En la preadolescencia y la adolescencia por los cambios que hay es un buen momento para valorar la columna pues en ese momento es cuando los cambios ocurren más rápido.

En el centro aprovechamos las revisiones para además equilibrar las tensiones con osteopatia, el niño/adolescente no tiene por qué tener síntomas para ser tratado y a la vez un tratamiento equilibra, con técnicas suaves, las tensiones de caidas, golpes,… y de un cuerpo que está cambiando contínuamente.

Enlaces de interés: http://rigoquera.com, http://sosort.mobi , http://srs.org

¿ Qué aporta el tratamiento osteopático a un bebé ?

Principalmente el tratamiento desde temprana edad influye en la adaptabilidad frente a problemas que van surgiendo durante el crecimiento. En la primera visita, se valora y trata el efecto sobre el tejido de la vida intrauterina y las tensiones del parto.

Al final del embarazo el bebé no tiene mucho espacio y está muy replegado sobre sí mismo. En el parto las fuerzas de compresión a las que es sometido el bebé por el paso por el  canal del parto inician un proceso de despliegue y un lanzamiento en el inicio de los ritmos en el cuerpo (la compresión y la posterior liberación se asemeja a cuando en el agua comprimimos una esponja y la soltamos, rápidamente se llena, así en el cuerpo, todos los fluidos en el cuerpo reciben un “empuje” para el inicio de la vida).

La naturaleza y la capacidad de autorregulación del cuerpo hacen que éste se adapte rápidamente, lo que proporcionamos con el tratamiento osteopático, es que la adaptación ocurra antes, con menos tensión y menos compensaciones.

El motivo de consulta más frecuente en bebés es el «cólico del lactante» aunque hay otros motivos de consulta como plagiocefalia, tortícolis congénita, lloro inconsolable, insomnio, otitis, conjuntivitis de repetición… aunque por lo mencionado anteriormente decir que revisar a un bebé y equilibrar las tensiones iniciales hace a ese niño más adaptable respecto a las primeras «lesiones» del inicio de la vida.

  Como reflexión personal, decir que tratar al bebe es tratar a la familia, los padres vienen con sus miedos, dudas, inquietudes,… y en esto mis experiencia como madre de dos hijos y como profesional dedicada a familias me ha ayudado a poder guiar, dar información y animar a buscar recursos propios. Mi mensaje suele estar siempre dirigido hacia la pregunta, ¿ y tu que quieres para la familia que has formado?, ¿ cómo quieres que tu familia funcione?, ¿ realmente esa frase que te dices tiene que ver contigo, con lo que tu quieres?… preguntas dirigidas a encontrar los recursos propios y afianzarlos. Preguntas que vienen de nuestros introyectos ( lo que se nos ha dicho de pequeños y hemos aceptado como nuestro), de dudas entre lo que hemos vivido de pequeños y lo que hemos aprendido leyendo e informándonos para una mejor educación hacia nuestros hijos, nuestra exigencia, o simplemente que “la situación es desbordante para mi”. Así que sin fórmulas magistrales desde lo cotidiano y lo sencillo, desde lo que los padres traen en ese momento y que está grabado en el niño y desde los conocimientos técnicos que mi formación me ha brindado escucho, trato y aprendo de cada paciente y su historia.

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